La experiencia del la espacialidad del cuerpo es la fuente
de toda experiencia corporal y el fundamento de la existencia como ser humano
viviente.

Cuando hablo de
espacialidad quiero significar
experimentar el cuerpo como un espacio propio y personal, lo que tal vez Experimentar, es sentir que es propio, apropiarse de él.
Es capacitarse para vivir un sí mismo corporal, vinculado a la vivencia de la propia dimensión.
El cuerpo no está separado de los otros dominios de acción
como los son emociones, lenguaje y espiritualidad.
Tu lugar es tu cuerpo. Y eres con él y desde él.
También es tu carta de presentación.
El lugar que sientes
que ocupas está vinculado a cómo te tratas. Me refiero no sólo a los cuidados
que otros pueden prodigarte, sino a la capacidad de registrar los desórdenes
que afectan la postura y el movimiento y saber cómo intervenir en ellos.
¿Cuán visible deseas estar, te das permiso para que los demás te vean, y experimentes
satisfactoriamente, ser existente para ti y para los otros?
¿Qué lugar te das y sientes que ocupas en tu vivir?
¿Te pasa acaso elegir vestirte
con ropas y calzados suntuosos y a la moda que al mismo tiempo estrechan y
ponen es riesgo tu estabilidad y movimientos?
¿Qué quieres evitar desarrollando músculos acartonados, que no te permiten acceder a la plasticidad de un nuevo
aprendizaje? ¿Qué estás conservando con tu historia y narrativa?
¿Que escuchas de tus rigideces
musculares y articulares? ¿Y de tus elecciones, si sabes que con el tiempo se
traducen en contracturas y articulaciones
bloqueadas? ¿O de la insistencia en el perfeccionismo que trasluce una buena apariencia, pero que de hecho carece
de flexibilidad?
Todo esto te vincula a la
experiencia de vivir con conciencia de tu cuerpo en todas sus dimensiones. Lo que hace que puedas realizar tu existencia es estar en conciencia plena de tu
cuerpo, con su tridimensionalidad, y su libertad total de movimientos. ¿Qué eliges hoy para ti?
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